La decisión de ir de compras con un niño pequeño es un momento crítico.
Por un lado, sabemos que curiosea y toca todo lo que se cruza en su camino. Por el otro, sabemos que son recurrentes esos episodios que suelen comenzar cuando el niño se siente frustrado o alterado por no poder hacer u obtener lo que desea, entonces, empieza con la rabieta, llora a gritos y culmina arrojándose en el piso dándole golpes al suelo con las manos, los pies y en algunos casos con la cabeza.
En primer lugar es importante que entiendas que este comportamiento, si bien puede que no sea placentero, se debe considerar como una faceta importante en el desarrollo del niño. Si es bien llevada, le enseñará a al niño a controlarse. Habrá que tener calma y paciencia. Con el tiempo, la aparición del lenguaje contribuirá a la disminución de estos ataques de rabia, pues el niño se descargará hablando y no a través de respuestas físicas. Cuando tu hijo haga una pataleta, no le respondas con otra, por el contrario, demostrale control y calma.
Ahora, dado que tarde o temprano tendrás que animarte a salir de compras con él, te damos unas ideas para que puedas ir más tranquila:
Las primeras veces, como siempre, serán más difíciles y las situaciones serán nuevas. Luego, te irás acostumbrando y adquiriendo experiencia.
Tratá de recorrer antes los comercios sola, sin tu hijo, para ir luego con él.
Tendrías que evitar salir de compras en las horas pico. Por lo general a la tarde hay mayor cantidad de gente, lo mejor sería salir a primera hora de la mañana.
Si ves que tu hijo está cansado, con sueño o hambre, lo más conveniente es suspender las compras y dejarlas para un momento más oportuno.
No es aconsejable recorrer varios comercios. Si esto resulta agotador para los adultos, imaginate lo que debe ser para los más pequeños.
Buscá la colaboración del chico. Esto lo mantendrá entretenido. Además, lo hace sentirse importante, y él querrá participar. Por ejemplo, podés proponerle que te ayude a transportar una bolsa muy liviana.
Acudir con más de un pequeño es una osadía. Lo mejor es llevarlos de a uno o ir acompañada de algún familiar que te pueda ayudar.
Es importante respetar los gustos personales de tu hijo, pero es mejor no complicarlo y conviene darle a elegir entre dos opciones solamente.
En el caso de que le dé una rabieta trata de distraerlo, dirigile la atención hacia otra actividad menos frustrante y más atractiva.
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